No me gustan demasiado los festejos, menos aún, si la finalidad real no es otra que poner un bonito envoltorio a la hipocresía y que con una sonrisa profiden nos lancemos a comprar regalos porque sí.
No me gusta nada que tenga que oficializarse un día, sea de lo que sea: de los enamorados, de la mujer, de la risa... Es como si a uno le tuvieran que recordar que el amor, la mujer o la risa existen; cuando en realidad uno debería ser consciente cada día de la importancia de todos ellos. La vida y nuestro comportamiento debería ser un continuo encaminado a la coherencia, a disfrutar de todo lo que tenemos sin mirar la fecha.
Hoy al levantarme me quedé mirando a mi pareja. Las legañas no pudieron impedir que la viera preciosa ni que las mariposas de mi estómago revolotearan. La obsequié una sonrisa y un "¡que guapa estás!", como ayer, como mañana...
La vida es un continuo, un camino que se recorre paso a paso, sin que el calendario marque lo que dicta el corazón.
Juliki día a día
Siempre hay que regalar sonrisas y lindas palabras, es cierto; pero no sé, no me molesta que la gente celebre casi con solemnidad algunas fechas, ese día especial siento que mucha gente se siente feliz y eso es bueno.
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