sábado, 21 de agosto de 2010

Días sin mejora


Llevo varios meses huyendo de mí, por eso apenas escribo. Convivo con el ser en que me estoy convirtiendo y de vez en cuando, juntos, nos dejamos caer por el blog. Releemos entradas anteriores sintiéndolas ajenas y entablamos discusiones imaginarias como dos seres que habitando un mismo cuerpo se disputaran el control. La Realidad y mi realidad en perpetuo enfrentamiento.
A veces me sublevo y la lectura me insufla nuevos ímpetus; vuelvo a juntar letras como si fuera el de antaño, pero eso dura uno, a lo sumo dos días. Luego desaparezco, me sumerjo otra vez más en esa parodia de doctor Jekyll y mister Hyde que es mi vida. Permanezco encerrado en mi laboratorio, aislado del mundo buscando esa solución que sé que no llegará.
Hoy no tomé la poción y mantengo el control, aunque sufro raras visiones, mañana…
.
Juliki residual

sábado, 10 de julio de 2010

Ídolos del mañana

En las últimas fechas la euforia se ha desatado, los enemigos irreconciliables se abrazan bajo una misma bandera y alaban a sus ídolos de pantalón corto.
La crisis desaparece, la precariedad laboral se olvida y las desgracias de la vida cotidiana se difuminan eclipsadas por la pasión colectiva. Triunfa la idea única, la fiebre por el fútbol. La pasión por la roja. El podemos...
Me gusta el fútbol como deporte de grupo, de cooperación, pero aborrezco el sentimiento irracional de seguir unos colores. Sé que una afición puede resultar enriquecedora, sana e incluso recomendable; que puede desatar la alegría, convirtiendo la vida en una fiesta, pero siempre que no anule nuestro espíritu crítico y acabe enmascarando la realidad, aturdiéndonos, convirtiéndonos en fanáticos.
En otro día, regresando a casa por una calle jalonada de banderas, respirando el ambiente de triunfo y escuchando los comentarios elogiosos sobre los héroes futboleros del personal, encontré mi propio ídolo. Llevaba calzón corto y una camiseta roja de tirantes. Carecía de dorsal y caminaba obediente de la mano de su madre. A la altura del mercado ese niño, giró la cabeza y vio algo que todos, futboleros o no llevábamos observando a diario. En el suelo acurrucado entre sus fardos, descansaba un indigente.
-Mama ¿Por qué ese señor esta tirado en el suelo?
Noté como la madre se tensaba avergonzada, igual que me ocurrió a mi que caminaba tras de ellos.
- Es queee... No tiene casa, es pobre... -Balbuceó confusa la madre
-¿Y no podemos ayudarle?
Me sonrojé y la frase de moda me vino a la cabeza "Entre todos podemos... "
La falsedad de la consigna se me hizo más palpable y una coletilla mentalmente la completaba "... pero no nos interesa". No en esto.
La mirada limpia del niño vio una realidad que no entendía y se paró a cuestionarla. En cambio, nosotros, adultos endurecidos por el día a día, embobados por ilusiones fantasmas, adormecidos por pasiones improductivas, pasábamos de largo, mirando a otro lado.
Por eso hoy elijo mi propio héroe, ese niño, de apenas cinco años, para aclamarlo, para ensalzarlo. Va de corto, con su elástica roja, pateando una lata abollada de coca cola. No es futbolista y cuando el domingo la euforia colectiva invada las calles nadie mas reparará en él, en su acto de días atrás. Con los años, crecerá, se hará mayor, vibrará con los partidos de la selección y seguramente mirará a otro lado al pasar junto al mercado. Como hago yo, como hacemos todos...

Juliki (Podemos… avergonzarnos)

jueves, 1 de julio de 2010

Vago ensueño


En ocasiones leo libros. Forman parte de mi dieta. Son tan importantes como el desayuno, abrir los ojos cada mañana, disfrutar de una caricia y respirar.
Hay días que estoy convencido que podría prescindir de respirar y hasta es posible que lo haga sin saberlo. Eso pasa cuando las palabras impresas fluyen como una ráfaga, evaporan el tiempo y se adentran hasta rozar el corazón. No siempre ocurre.
Llevo un mes a dieta, sin libros. Huérfano de lecturas. En todo ese tiempo he desayunado cada mañana, he abierto los ojos y creo haber recibido alguna caricia. Debería ser suficiente para sentirse vivo y curiosamente no lo es. Ha sido un tiempo muerto, estéril. No he podido refugiarme en la vida de otros, tampoco he vivido la vida propia. Ha sido como vagar por la rutina asumiendo lo que debe ser sin cuestionarlo. Levantarse, desayuno, ducha, curro, comer, correos, compromisos, clases, cena, dormir y vuelta a empezar. Encefalograma plano.
Hoy abro Julio y con él las páginas de un libro. Extraño la sensación, pero mis dedos conocedores de la mecánica, me guían. Palpo cada hoja y mis ojos se acompasan al discurrir de las líneas. De repente mi vida se apaga y entro a fondo en la de otros. Sé que esto no es vivir, pero sin ello la vida no es.
En ocasiones disfruto la vida ...

Juliki ( Boceto de existencia)

martes, 15 de junio de 2010

El arte de perder



Llevo semanas esperando. Me había propuesto no escribir nada hasta tener algo bueno que compartir. Siempre que intento esto acabo fracasando. Igual solo sirvo para narrar desgracias, desilusiones y derrotas. Mira que bien, narrador de la desesperanza ...
Vuelto a juntar letras, no porque tenga algo "satisfactorio" que contar, sino mas bien porque si sigo esperando, acabaré cerrando un blog lleno de telarañas.
Los acontecimientos se suceden y cuando ya nada puede empeorar va y lo hace. La verdad es que mas bien la historia se repite, con sus variantes, pero suele ser la misma "mierda" servida en distinto plato.
Resumiendo no se donde meterme. No entiendo el mundo en que vivo, ni a la gente que me rodea. Cada vez me horroriza mas el ser humano o ese simulacro que decimos ser. No me gusta mi vida y a estas alturas, ni siquiera tengo energías para dar un nuevo golpe de timón y reinventarme. Estoy mayor, refunfuñón, cascarrabias, enfadado con la humanidad y lo que es peor, conmigo, con esa pasividad que me domina.
Ayer tuve ocasión de volver a las barricadas de enfrentarme a lo que mas odio: el engaño, la manipulación, la mentira ... estaba en ello, con el cóctel molotov en la mano. Mire alrededor y no había nadie. Mire al frente y allí estaban todo un batallón, bien pertrechado, apuntándome impasible. La primera idea fue arremeter contra ellos, luchar por lo que creía justo, razonable. Pero dejarse abatir no sirve de nada. El héroe muerto no gana batallas.
La segunda idea fue inmolarme, pero ese suicidio tampoco ayudaría a mi causa. El mártir solo lo es de cara a la galería.
La tercera idea fue que tenía que estar equivocado, que ellos tenían que tener razón porque eran mas. Estaba sopesando la rendición pero desistí porque el prisionero acaba siéndolo de si mismo
Al final me pudo la cobardía. No fui héroe, ni mártir, ni prisionero fui espectador incrédulo, boquiabierto, balbuceando su verdad sin ser escuchado. Volví a casa como es habitual: roto, derrotado y solo.
Era simplemente una reunión de vecinos, pero como siempre con sabor a contienda irracional. Allí pude ver odio, envidia, deseo de venganza, lucha de poder, fascismo encubierto, gregarismo, manipulación, engaño … Lo esencial del ser humano.
Por eso hoy me siento al borde del abismo. Me asalta la duda ¿Es la esencia del ser humano siempre así? Tal vez la respuesta sea afirmativa y, entonces el que no debería seguir siendo humano sea yo.

Juliki (Buscando especie)

domingo, 30 de mayo de 2010

Naufragar en la madurez



Sin apenas sentirlo, el correr del tiempo va empequeñeciendo las habitaciones donde jugábamos. Un día dejamos de volar cometas y, casi a traición, se empiezan a llenar nuestros bolsillos de objetos útiles. Los mismos que irán abultando, bajo el traje chaqueta, el volumen de nuestras obligaciones.


Lola Beccaria



Cuando uno es niño ansía crecer para poder disfrutar de los placeres prohibidos, para ser el patrón de barco que gobierne el timón de su propia vida. Tanto lo anhelamos, que cuando llega la ocasión, la mayoría de las veces no estamos preparados. Nadie nos enseñó a manejarnos en las tormentas de la vida adulta, no fuimos capaces de entender cuantos tifones y huracanes ha de afrontar el capitán del barco. Nos olvidamos de asistir a la escuela de marineros de la vida, empeñados en ser desde el principio capitanes. Por eso, las obligaciones cotidianas nos asfixian y, muchos días, nuestro niño interior perece o naufraga tomando decisiones de adulto. Muchos adultos quisiéramos ser niños y volver a disfrutar de los placeres infantiles que antaño desdeñamos. Tenemos que crecer, cuando nos gustaría menguar. Nos resignamos a ser adultos y cada mañana intentamos reanimar a nuestro niño ahogado. Si pudiéramos saltaríamos al bote salvavidas, abandonaríamos el barco y yendo a la deriva buscaríamos la isla del tesoro. ¡Si fuera posible …!, pero hay cosas que solo se enseñan y se aprenden con los bolsillos vacíos, en la niñez.


Juliki (¿vaciando los bolsillos?)

sábado, 29 de mayo de 2010

Luchar en la derrota



La vida es una paradoja, cuanto mas afán pongo en escribir, mas se resiente mi blog. Es la contradicción del querer y no poder, del que mucho abarca poco aprieta y sobre todo del cansancio y la dejadez.
Me hago mayor, no solo mi cuerpo que continua su lento envejecer, chirriando a pesar del pilates; es mi espíritu otrora jovial, combativo y curioson el que también se doblega, se resigna. Lucho en la derrota e intento cada día un último y denodado esfuerzo por sobreponerme, pero cuando llega el instante de rendir cuentas y de pasar revista al día, el sueño me vence. En ese sueño se diluyen mis buenos propósito, mis intenciones, arrastrando los que deberían ser mis sueños de verdad. Así amanece un nuevo día y haciendo un corte de mangas a la pereza madrugo, actualizo mis correos atrasados, me marco un pilates mañanero y atiendo mis blogs. El resultado es esto, un relleno lleno de lamento, que sin dejarme satisfecho al menos me reconcilia con la intención o el sueño de retomar mi vida. Solo queda conocer que tipo de sueño triunfará hoy.


Juliki (¿Dormido o soñado?)

sábado, 22 de mayo de 2010

Regreso al presente



Vuelvo después de una dilatada ausencia. Me retiré a mis aposentos a reposar, repensar y recuperarme. Dejé de escribir con la esperanza de que al no reinterpretar la vida con mis palabras, esta se narrara sola, de una manera mas amable, mas bondadosa. Me temo que no ha sido así; todo sigue igual, o parecido.
La realidad esta ahí fuera, desarrollándose y engullendo mi mundo interior, el de todos y cada uno de nosotros. Avanza con ese chirriar entre querer y tener; entre lo que es y lo que debería ser que, a mi al menos, me desconcierta.
No lo entiendo. El mundo. La vida. Vuelvo a intentarlo, reviso prensa de días atrás y leo dos noticias.
La primera parece de relleno. Según un estudio: “Los niños que mienten, estan mas preparados para triunfar en la vida“. Generalmente este tipo de estudios me generan desconfianza; me da la impresión que al igual que ocurre con las encuestas de intención de voto uno puede apañar el resultado, dependiendo del sesgo que le de a la consulta. Se me agolpan las dudas y las preguntas: ¿Cómo harán el estudio? ¿Hacen seguimientos desde la niñez a la edad adulta de individuos? ¿Cuántos?¿ Cómo evalúan conceptos tan ambiguos como mentir y triunfar estos señores? Si triunfas y luego fracasas ¿es por mentir? ¿si dices alguna verdad esta poniendo en peligro su éxito? ¿Quién gasta dinero en semejantes estudios y con que fin?
Obviamente no estoy preparado para entenderlo, ni para triunfar en la vida, me temo.
Llego a la segunda noticia, que no me sorprende, quien sabe porqué: Esperanza Aguirre dice que es “Pobre de pedir”. Claramente si alguien en su posición y su estatus hace semejante afirmación, puede ser por:
1- Esta bromeando. Con pésimo gusto por no decir algo peor. Menosprecia y veja a todos aquellos que a duras penas sobreviven y se ven obligados a pasar por el duro trance de pedir. Muy apropiado en una persona que desde su mas tierna infancia no ha carecido de nada. Regusto a prepotencia, rancio abolengo y …
2- Es así, pobre de solemnidad; estamos todos equivocados con ella y lo que aparenta ser. Pobre mujer
3- Miente.
¿Cada uno que marque la opción que le parezca. Yo por mi parte marco las tres.
1-Se permite el lujo de bromear con la miseria y desgracia de los demás. Porque todo vale y diga lo que diga nada ni nadie le pasa factura.
2- Si, estamos equivocados, es peor de lo que aparenta.
3- Como es costumbre en cierto tipo de personas.


De repente las dos noticias se fusionan y el estudio cobra sentido. ¿tendrá validez a pesar de mis reparos iniciales?.
Sonrío, vuelvo a escribir para constatar mi torpeza, mi inadaptación. Para agradecer ser lo que soy. Un proyecto de fracaso. Contento de serlo. Porque si para tener éxito y triunfar en la vida hay que seguir ese ejemplo y mentir. Elijo fracaso, libremente.


Juliki (saboreando el fracaso)